¿Qué es la mística empresarial y cómo la ejercemos?

El empresario un día se detiene y mira a su alrededor todo lo creado, logros profesionales y económicos pero falta algo. No sabe bien qué es, dentro de su búsqueda insaciable y su curiosidad permanente, sólo sabe que falta algo.

Todavía podemos decir que se siente algo satisfecho por lo logrado pero algo comienza a inquietarlo. Y no es la facturación alcanzada ni el lanzamiento de un nuevo producto, sin embargo sabe que algo pasa, pudiendo hacer más y de mejor manera.

Es ahí cuando crece la necesidad de entender que, quizás, vinimos para algo más que lo que ya vemos manifestado, o que logramos un montón de cosas y hemos llegado a buen puerto  pero nos perdimos el viaje.

El empresario piensa en paralelo que puede ser mejor jefe, mejorar la calidad de sus empleados y hacer algo más que darles una fuente de trabajo.

Debe haber algo más porque sabe que la empresa funciona, porque ha crecido y ya sabe cómo lograr objetivos o resolver conflictos desde cierta metodología.

La insatisfacción aparece a pesar de que sabe cómo comenzar desafíos nuevos y lanzar nuevos productos, entre otras cosas.

En paralelo a todo lo creado y por crearse, sabe que puede ser mejor persona.

La visión en la mística empresarial

Es entonces cuando se despierta la mística en el empresario.

Cree en otras cosas, se plantea otros rumbos más profundos y todo porque se detuvo a observar y a observarse.

Nace el observador y el observado.  Se cuestiona el éxito como lo había concebido hasta ahora.

Sabe y ve con claridad que capacitar a los empleados es una parte importante pero que motivarlos es más que capacitarlos.

Debe transformarse en líder desde otro lugar. Ya ser número uno de la compañía no lo transforma fácilmente en líder.

El interés es otro; es ayudar a cada uno de sus empleados a sentirse bien con lo que hacen para superarse a sí mismos, no sólo en lo laboral.

Nacen de esta manera, dentro de ese líder, el cuarto y el quinto estado de la consciencia: el dar.

A través del dar saben que se enriquecen a sí mismos y buscan profundizar en todo su ser,  son buscadores de sí mismos para poder dar lo mejor.

Descubren al buscar que buscaban al buscador.

Ahora lo hacen en silencio porque ya no necesitan el reconocimiento de los otros. Han entendido que como líderes tienen una responsabilidad más grande pero ahora en las sombras que es sacar el talento único e inigualable de cada empleado y no importa la cantidad que sean.

Cada uno es único y eso se valora y el líder se prepara para ese viaje más profundo porque ahora sí sabe para que está y que responsabilidad significa ser el Uno.

El coach es el facilitador de esa búsqueda interior por dar más, lo esencial.

Este proceso transformacional es el que muestra que la construcción de lo que sea en la vida es de adentro hacia afuera y no solo en el afuera.

Es más, diría que ese líder ha dejado de competir con otros porque entiende que hay espacio para todos,  que dar lo mejor es ser el mejor que uno puede ser.

Que no hay un afuera sino un todo,  y es donde la magia comienza.